Relato Sobre Alejandra

Relato Sobre Alejandra

(Testimonio construido a partir de una entrevista)

Por Gloria Susana Esquivel

 

Tengo 29 años. Vivo con mi mamá, mis hijos y mi esposo en Riohacha. Ahorita tengo una hermana que también está viviendo con nosotros… Tengo tres niños —dos niñas y un varón—. La mayor tiene quince años, la segunda nueve años y el varoncito cinco años… Cuando yo era niña nos fuimos para Venezuela. Hace un año me regresé para Colombia porque allá no podía seguir estudiando. No tengo cédula de allá y me gusta sentir que estoy trabajando, que puedo hacer mis cosas… Todo hay que hacer en esta vida para uno seguir adelante. Ahorita mismo hay que trabajar en lo que sea. Yo no tengo un trabajo cualificado porque, como no soy profesional, pues no puedo, pero no digo nada porque creo que todos los trabajos son honrados y cada quien tiene su necesidad. Ahora mi esposo no está trabajando, está desempleado porque él es venezolano. Invertimos los roles, yo allá no tenía papeles y él acá no tiene papeles. Y sucede que como es venezolano algunos dicen: «no, no le voy a dar empleo»…

 

En este momento hago fritos, empanadas y las vendo en las tiendas. Mi esposo y mi mamá me ayudan a comprar el tamarindo, la panela, el azúcar… Pero ahorita tengo que hacer reposo porque todavía me duele. No puedo caminar tanto. No puedo abusar porque no llevo ni un mes.

 

Hay mujeres que quedan embarazadas más fácilmente que otras. Por ejemplo, yo quedo muy fácil. Hay gente que dice que hay anticonceptivos pero no son ciento por ciento seguros. Las ampollas fallan. Yo quedé en embarazo del varoncito que tengo cuando me estaban inyectando. Entonces ningún anticonceptivo es ciento por ciento seguro… Con este nuevo embarazo yo sentía que no era lo mismo. Yo sentía que no podía seguir así porque o era yo o era el embarazo. Mi esposo me decía que me veía muy mal. No comía, no tomaba agua, no orinaba. En verdad, yo estaba mal; no podía ni caminar, no aguantaba más y todo lo que medio comía lo vomitaba, no podía oler nada porque lo vomitaba… Cuando fui a la primera consulta de medicina general en Riohacha le comenté a la doctora cómo me sentía y que me preocupaba por la mala situación. Entonces le pregunté qué podía hacer y ella me dijo que acá en Colombia había una… ¿cómo se llama eso?… una organización que se encargaba, que ella no sabía mucho pero que podía averiguar. Me dijo que fuera a clínica segura, pero yo no sabía dónde quedaba; le pregunté y me dijo que fuera y viera un psicólogo porque ella me veía mal. Que hablara con la psicóloga para ver… La psicóloga me vio y me dijo que eso era… Yo le dije que tenía tres niños… Me dijo que buscara en internet a ver qué información encontraba, que no me iba a juzgar porque la única que sabía cómo me sentía era yo.

 

Me fui a Internet y ahí vi un número de teléfono… Se comunicaron conmigo y el señor de la IPS me llamó para que fuera el lunes… Luego me llevó para clínica segura. Él habló con la señora de ahí, con la psicóloga —porque también había una sicóloga— y ella dijo que sí, que la interrupción del embarazo voluntario… Le comenté por lo que estaba pasando y me dijo que sí, que no lo estaba haciendo por gusto sino que tenía mis razones para hacerlo… Ese mismo día me hicieron una ecografía para ver cuánto tiempo tenía —porque cuando pasan de nueve semanas es diferente de antes de nueve semanas, porque es con pastillas, entonces es más fácil—. Ya yo tenía nueve semanas. El mismo día me hicieron la ecografía y el jueves me hicieron la interrupción…

 

Yo lloraba y todo. Al principio miraba a mi esposo y él  me miraba como diciéndome: lo hacemos o no lo hacemos; seguimos o no seguimos… Pero, ajá, obviamente, como yo me sentía solo lo sabía yo. La doctora y todos allá estuvieron muy pendientes… clínica segura fue excelente; la atención, todo. Te tratan con respeto… Es muy bueno encontrar una mano amiga de alguien que ni siquiera uno conoce. Eso fue una ayuda y un apoyo muy bueno… Nadie sabe la gotera de la casa ajena sino el que la vive. Cuando uno no lo vive es fácil agarrar y decir nunca voy a interrumpir un embarazo. Lo que no saben es que hacerlo no es fácil. Cada quien sabe por qué lo está haciendo… Hay personas que lo juzgan a uno pero tienen que entender que esta decisión que tomamos las mujeres no es fácil… Es un dolor que uno siente, igual que si uno sintiera una pérdida de un ser querido. Yo tengo tres niños. O era yo o era el embarazo… Y los doctores me ayudaron mucho porque yo no me sentía bien, no podía hacer nada… Todas las que lo hacen tienen una razón para hacerlo. Entonces no podemos juzgar, sino que tenemos que apoyar y entender.

 

Ilustración por Sabina

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